25 enero, 2010

Desunir.

Me habla de los ojos fijos en la ventana. De no reconocer el sol, de no distinguir el día de la noche.
Me da tanto temor que ya no puedo dirigirme a sus ojos. En realidad me da bronca (en realidad me da miedo).
¿Se dará cuenta? ¿Se entristecerá?
Me autoimpongo la palmadita al hombro, para no sentirme tan miserable y mezquina. Para pretender, en verdad, que no la revoluciono con mi cuasi indiferencia.
No me cuesta cavilar sobre la muerte, me desespera tener que enfrentarla como sustancia de la vejez.

17 diciembre, 2009

Un sueño.

Este rimel de alquitrán no me permite abrir los ojos. Y no es una excusa, a veces realmente no puedo. Trato de cantar, me sale mucho aire, y entonces prefiero callarme, sumida mi faringe en frustración. Pronto renazco y me olvido de todo, como si nada hubiera sucedido. Afuera hay una figura que, de dorada, tintinea. No es intrumento musical, sólo por lo dorada tintinea. Y persiste. Y reviste mi vida y la enmarca y enharina.
Pero yo ni me acerco, ni me animo a investigarla.
Las sombras del cuarto crujen, se desvelan (conmigo), y en mi vigilia me muestran sus ojeras hundidas en púrpura. Me rocían aceite hirviendo en la piel tan virgen y... no experimento dolor. Claro, si soy la otra. La amante del vacío, la que habita en la angustia que no cesa, en la inconstancia inmortal. La que no se anima, la que sólo desea y fallece de ansiedad.
¿O ésa eras vos?

01 diciembre, 2009

Puedo reirme de los panes quemados en tu cabeza, de los huesitos de cabra por dientes, simulando un ratón.
Estalla la carcajada cuyos primeros minutos son de escape de aire. Lloran las comisuras, se retuerce el estómago de risa.
Y yo entonces no quiero pedir más. Estoy mirando el cielo con el alma de rodillas.
Con tu risa, la de esmeraldas, diamantes y lapizlázulis. Tu dentadura de sol radiante. Fuente de vida, de cascada que renueva mi curso sanguíneo.
El más sano remedio para mis nanas (las reales y las que me invento) son nuestros momentos de delirio.
No podría nada sin las miradas de reojo, expectantes. El grito al unísono. El pataleo con ternura. (Hubiera querido que se me ocurra a mí primero, y admiro tu rapidez.)

Cuánta felicidad compactada en un momento tan pequeñito, y tan eterno.
Ella habla de ojos de cansancio, de boca de jarrón con agua estancada, aburrida.
Él habla de reir con los ojos, de espiar por su boca, los labios de ella.
Ella habla de manos quejosas, de falanges intranquilas, que, si fuera el caso, jugarían con un cigarrillo.
Él habla de hacer el amor con sus mejillas pegoteadas.
Ella gime de brazos caídos.
Él la observa de arcoiris.
Ella intenta bajar del cerro, por él, que la acaricia con plumas de colibrí, que la quiere de perfume de selva, que la adora de malaquita.
Ella simplemente lo ama.

27 noviembre, 2009

Some needs

Cuando hasta el perfume me marea.
Un abrazo, el que alguien quiera darme.

18 noviembre, 2009

¿Cómo no me daba cuenta del tenor de nuestro amor?
De que me mecías en tus piernas todas las noches.
Rezábamos de rodillas el corazón.
Desayunábamos frutos secos con agua marina.
Veíamos todo color semifusa.
Buenos Aires no nos acobardaba sin tilos, y mis hoyuelos hacían las gracias que despabilaban tu atención.
¿Cómo no supimos que igual íbamos a amarnos, a nuestra forma, toda la vida?

13 noviembre, 2009

Humanidad,
amor,
adoración,
hornalla,
pasión,
filantropía.


Independencia,
expansión,
libertad,
emancipación,
autonomía,
redención.


-Love is in the air-